Como un estandarte, volvemos a reivindicar esta sección creada la edición pasada, en contra del plan sistemático de vaciamiento cultural de nuestro país. Hoy, un año después, el plan se profundiza. Frente a la urgencia y necesidad de defender y visibilizar nuestro cine nacional disidente, cada día del Festival, una película nacional ocupará una pantalla de Espacio Queer y agrupadxs en una misma sala, como si de una trinchera se tratara, ofreceremos resistencia ¿Qué pasará el año que viene, con el vaciamiento del INCAA y la crisis de producción audiovisual nacional? No lo sabemos. Pero sí creemos que debemos estar alertas. Nuestro cine nacional está en peligro. Sigamos batallando, desde el amor y la empatía, para que no desaparezca.
