Cruising en el centro de Colonia, Alemania. En un espacio donde las cámaras están estrictamente prohibidas, nos sumergimos en la arquitectura del deseo y los ritmos implacables de la maquinaria de un sauna gay. Dos hombres susurran. Entre cuartos oscuros y jacuzzis resplandecientes, comienza un juego de atracción y repulsión, donde las líneas entre el consentimiento y la no aceptación se difuminan.