Mientras sus padres están fuera, Rafaela se queda en casa al cuidado de su hermana Laura, quien decide ir a visitar a Alex, el chico que le gusta. A Laura no le queda más remedio que llevar a Rafaela, y, ya en la casa, Laura y Julián se encierran dejándola sola. En medio de la espera y el aburrimiento, Rafaela comienza a explorar la casa, emprendiendo una deriva marcada por la extrañeza, la emoción juvenil y la posibilidad de encontrar la libertad en un lugar desconocido.