Bel no puede tener sexo. Dice que no sabe por qué (o sí sabe?). Su psicóloga le aconseja que haga una película. En ese proceso, descubre que en la ficción sí puede hacer lo que le aterra en la vida real y decide confrontar a su corrosiva madre. Ambas ebullicionan en un vínculo de seducción performativo. Un cierto tipo de romance. Un gran Edipo incestuoso.